6 de mayo de 2022
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Elon Musk, la persona más rica del mundo y CEO de Tesla, se ha desprendido de 44.000 millones de dólares para hacerse con la propiedad de Twitter. El magnate asegura que el objetivo que se marca con esta adquisición es el de liberar todo el potencial que tiene la red social del pájaro azul para reforzar la libertad de expresión en la plataforma. Ni los expertos conocen las verdaderas intenciones que tiene el multimillonario con esta compra. Pero la mayoría coincide en que la realidad seguramente poco o nada tiene que ver con esta magnánima aspiración. Más bien se apunta a que la red se convertirá en un instrumento más al servicio de sus negocios e intereses económicos.
La red social adquirida por Musk pasa por horas bajas, con cuantiosas pérdidas anuales unidas a una bajada del número de usuarios activos, en buena medida por el auge de otras redes o plataformas dedicadas al entretenimiento. La idea que tiene en mente el fundador de Tesla para hacer que Twitter recupere su atractivo se basa en ese refuerzo de libertad de expresión al que antes se hacía referencia. Para conseguir dicho fin, ha deslizado que tiene la intención de hacer públicos los algoritmos de la red social para, así, bajar los niveles de moderación dejando una mayor autonomía a la expresión de los usuarios.
Aunque sobre el papel, la idea puede sonar a muy positiva, en la práctica esto supone abrir la jaula a ciertos pájaros, más cercanos a las rapaces que a la inocente e icónica avecilla azul, para que puedan campar a sus anchas por la plataforma. Algo que al final supone más un peligro que un beneficio para la libertad de expresión. Hasta el momento, esta red social que muchas personas usan para informarse, ya que es la que se suele utilizar para saber qué está pasando, ha aplicado ciertos filtros para luchar contra la proliferación de noticias falsas o los llamados delitos de odio. Tanto es así,que se han bloqueado perfiles como el de Donald Trump tras incitar a la toma del Capitolio. Ciertamente, la libertad de expresión es un derecho fundamental de los ciudadanos de cualquier democracia real y consolidada, pero también es cierto de que no es una patente de corso para soltar lo que a uno le venga en gana sin atenerse a unas mínimas normas. Por ello, este derecho tiene marcado sus límites en otros derechos de esta misma naturaleza, como por ejemplo el derecho al honor en el caso de nuestra Constitución. Por ello, un planteamiento como el que hace Musk para Twitter supone un verdadero peligro para la democracia y el orden público, porque es necesario que existan unos límites que, precisamente, eviten la perversión de este derecho.
La decisión de Musk puede ser bastante perniciosa para el futuro de Twitter, ya si este el rumbo que va a tomar corre el serio peligro de convertirse en un verdadero albañal al no contemplar los requisitos mínimos de veracidad, respeto e integridad. Veremos si está propuesta finalmente es real o más bien es solamente parte de la puesta en escena; y si la entrada del magnate norteamericano logra que el pájaro azul remonte el vuelo o definitivamente caiga en tierra. En Simbiu, daremos debida cuenta de ello.

Tras conocerse el inédito “boom” de postulantes inscritos en el Servel para suceder a Gabriel Boric, la consultora LitoralPress by Simbiu analizó el comportamiento de esta tendencia en redes sociales, contrastando el alto interés de candidatos con una baja presencia en general y sólo algunas figuras destacadas remando hacia la extrema derecha.



















